En este vídeo-resumen hablo de forma concisa de la historia política del Reino visigodo y la sociedad, economía, cultura e Iglesia de la Spania visigoda. Para ver la historia del Reino visigodo en más detalle, consulta los episodios de la serie principal del episodio 10 al 22.

Orígenes y Reino visigodo de Tolosa

Los godos eran tribus germánicas asentadas a partir del siglo III en la estepa póntica, en la actual Ucrania. Eran vecinos del Imperio romano y estos seguían una estrategia de divide y vencerás con los bárbaros, daban regalos y dinero a unos para mantenerlos enfrentados con otros. Los romanos dejaron que una gran facción de godos cruzase el río Danubio en el 376, pero la cosa se desmadró porque cruzó todo Dios y se inició una guerra. Finalmente el emperador hispanorromano Teodosio pudo usar a esos godos para engrosar el ejército, pero cuando murió hizo la división final del Imperio romano en su parte Occidental y Oriental.

Mapa migraciones godas
Mapa de las migraciones godas

Alarico era un caudillo godo que servía al Imperio pero estaba descontento porque no había recibido el rango que deseaba, y por eso se rebeló. Así surgieron los visigodos, porque los visigodos no eran más que un ejército profesional multiétnico aunque predominante germánico acompañado de sus familias hasta que se asentaron primero al sur de la Galia y luego en Hispania y se convirtieron en la aristocracia dirigente. En el 406 se produjo la ruptura de la frontera del Rin y ahí cruzaron vándalos, suevos y alanos entre otros. Ya no existía una política exterior para con los bárbaros, las fronteras eran un coladero, y encima estallaron rebeliones dentro del Imperio. Alarico quiso hacerse con el poder de facto del Imperio romano de Occidente, pero no pudo y en cambio saqueó Roma y se declaró rey de los godos.

Mientras tanto, vándalos, suevos y alanos cruzaron los Pirineos en el 409 y se asentaron en Hispania, probablemente por un pacto con un usurpador que los quería usar como mercenarios. Alarico murió y le sucedió Ataúlfo, el emperador lo presionó y Ataúlfo tuvo que mover a sus seguidores hambrientos a la Hispania Tarraconense. Allí fue asesinado y su sucesor Walia pactó con el emperador para eliminar a los bárbaros de Hispania, y aunque no les dio el golpe final los visigodos pudieron asentarse al suroeste de la Galia en el 418. Esto se ha visto como el momento fundacional del Reino visigodo de Tolosa, aunque lo cierto es que en aquel momento su asentamiento en la Galia no se veía como algo permanente ni como el surgimiento de un reino independiente.

Campañas de Walia en Hispania de José Soto Chica
Campañas de Walia en Hispania y el Reino visigodo de Tolosa, por José Soto Chica

En Hispania los vándalos y alanos emigraron al norte de África en el 429 y se quedaron los suevos, que desde Gallaecia extendieron su dominio nominal por otras regiones de Hispania aprovechando el vacío de poder. Sin embargo, los suevos eran muy poco numerosos y por eso fueron derrotados en el 456 por los visigodos, que teóricamente lo hicieron en nombre de Roma. Luego el emperador Mayoriano fue el último que intentó restaurar el Imperio romano de Occidente en su esplendor y hacer que los bárbaros dentro del Imperio volviesen a ser solo parte del ejército romano y no poderes independientes, pero fue traicionado al preparar la expedición contra el Reino vándalo del norte de África y fue ejecutado.

A partir del 461 del Imperio romano en Occidente solo quedaba el nombre, y los visigodos ya se hicieron con el control de algunas partes de Hispania, que era como un área de expansión futura. Sin embargo, los francos se unificaron bajo un rey y se convirtieron al catolicismo, y se expandieron por el norte de la Galia hasta chocar con los visigodos. El rey godo Alarico II los enfrentó en el 507 en la batalla de Vouillé, pero esta batalla fue un desastre para los visigodos y casi supuso la extinción de su reino. Tolosa cayó en manos francas y los supervivientes visigodos se concentraron en la Septimania, y solo con la intervención de sus aliados ostrogodos de Italia pudieron salvarse de la perdición.

Intermedio ostrogodo

Así termina la primera fase del Reino visigodo, la del reino tolosano, y se inicia un período de transición conocido como intermedio ostrogodo, caracterizado por la intervención directa del rey ostrogodo Teodorico el Grande de Italia en nombre de su nieto Amalarico y luego por generales suyos que reinaron hasta el 549. Hispania estaba fragmentada políticamente en esa primera mitad del siglo VI. El debilitado Reino visigodo solo tenía una cierta hegemonía sobre la Tarraconense y Cartaginense, al noroeste estaba el Reino suevo, mientras que todo lo demás estaba bajo el control de poderes locales autónomos.

Europa a la muerte de Teodorico el Amalo 526
Europa a la muerte de Teodorico el Amalo (526)

Teodorico el Grande tuvo la ambición de unir a los godos para contrarrestar a los francos, pero al final la iniciativa fracaso por diversos motivos, entre ellos porque su general Teudis tejió una red clientelar en el Reino visigodo que le permitió ganar una autonomía casi total. Tras la muerte de Teodorico, Amalarico pudo gobernar en solitario y consiguió extender su autoridad en Toledo y otras partes de Hispania para reducir la influencia de Teudis, aunque todas las acciones que tomó fueron insuficientes. Amalarico se enfrentó a los francos en el 532 y fue derrotado, lo que provocó su asesinato.

Con él terminó la dinastía de Alarico, los visigodos abandonaron la idea de reconquistar el suroeste de la Galia, y la mayoría emigró a Hispania entonces. Se calcula que se asentaron entre 70.000 y 100.000 visigodos en Hispania, que gobernaron sobre una población de 5 o 6 millones de habitantes, es decir, no representaban ni un 2% de la población. Teudis usó su influencia para ser declarado rey de los visigodos y durante su reinado extendió la autoridad goda sobre la Bética y fracasó en conquistar Ceuta, lo que le valió ser asesinado. Su breve sucesor también fue asesinado y así terminó el intermedio ostrogodo.

Mientras esto sucedía en el Mediterráneo el Imperio romano parecía que podía ser restaurado en su plenitud gracias a las conquistas del emperador bizantino Justiniano. Justiniano conquistó el Reino vándalo del norte de África y tras muchos problemas hizo lo mismo con el Reino ostrogodo de Italia, y el siguiente objetivo fue Hispania, a partir de entonces ya más conocida como Spania. El Reino visigodo estaba en guerra civil y el pretendiente al trono Atanagildo pidió la ayuda de Justiniano. Con la excusa de intervenir los bizantinos conquistaron el sur de Spania desde Cádiz hasta Denia y establecieron la provincia bizantina de Spania con capital en Cartagena. Atanagildo ganó la guerra civil y tuvo que combatir a sus antiguos aliados, pero no pudo expulsarlos.

Reino visigodo de Toledo

La corte visigoda había sido itinerante hasta entonces pero fue Atanagildo quien fijó la capital en Toledo, y así se inició el período del Reino visigodo de Toledo. Este rey murió en el 567 y luego hubo un interregno porque los magnates godos no se ponían de acuerdo en quién debía ser rey, hasta que nombraron al duque de Septimania y este al cabo de poco asoció a su hermano Leovigildo al trono para que gobernase Hispania. Leovigildo es el rey visigodo más destacado junto a su hijo Recaredo, porque Leovigildo es el verdadero arquitecto del Reino visigodo de Toledo, fue el quién lo dotó de unas instituciones y expandió el reino por gran parte de Spania.

Mapa del Reino visigodo bajo Leovigildo por Desperta Ferro
Mapa del Reino visigodo bajo Leovigildo por Desperta Ferro

Al comenzar su reinado en el 568, Spania seguía fragmentada políticamente no solo en otros estados como el Reino suevo o el Imperio bizantino sino también por poderes locales autónomos. Leovigildo lanzó campañas de botín y de conquista casi anuales no porque Leovigildo quisiera conseguir la unidad peninsular sino porque la guerra era un instrumento de legitimación política y fortalecimiento regio, porque con éxitos militares la posición política y económica del monarca mejoraba y los aristócratas que lo apoyaban y participaban en las campañas también podían conseguir nuevas tierras y botín. De este modo el rey Leovigildo conquistó Córdoba, la Cantabria cismontana tras conquistar Amaya, las regiones autónomas fronterizas que hacían de zona-tapón entre el Reino visigodo y la Spania bizantina, e hizo lo mismo con el Reino suevo antes de anexarlo en el 585.

Sin embargo, antes de conquistar el Reino suevo Leovigildo tuvo que suprimir una rebelión encabezada ni más ni menos que por su hijo mayor, Hermenegildo. Tradicionalmente se presentó como una guerra religiosa entre los godos arrianos y los hispanorromanos católicos, pero realmente hubo motivos políticos detrás de la rebelión. El único fracaso de Leovigildo fue que intentó reformar el arrianismo para hacerlo más similar al catolicismo y convertir a este arrianismo reformado en la religión de estado. Su hijo y sucesor Recaredo lo sucedió en el 586 y se convirtió al catolicismo, y fue él quien se encargó de convertir a los visigodos al catolicismo.

Para ello Recaredo tuvo que desarticular algunas conspiraciones contra él y convencer a algunos obispos arrianos, tras haber acordado con los católicos que se integrarían en la jerarquía eclesiástica católica sin perder su posición. Después de infligir una grave derrota a los francos de Borgoña y dejar claro que la Septimania era goda, el rey Recaredo gozó del apoyo suficiente como para convocar el importantísimo III Concilio de Toledo en el 589 en el que se oficializó la conversión de los godos al catolicismo y se selló la alianza política entre la Iglesia hispana y la monarquía visigoda. Recaredo murió al empezar el siglo VII, lo sucedió su joven hijo pero este fue depuesto y ejecutado.

Esto abrió un período de 40 años caracterizado por las luchas internas por el poder y la imposibilidad de establecer una dinastía hereditaria. De esta época destaca por ejemplo la decisión de que el obispo de Toledo ostentara el primado de Spania, es decir, que tuviera una autoridad superior al resto de obispos, o el inicio de la legislación contra los judíos. El rey Sisebuto conquistó Málaga, y Suintila fue quien terminó la conquista de la Spania bizantina al conquistar y destruir Cartagena en el 625. Algunos han atribuido a Suintila el logro de haber unificado Spania, es decir, de haber impuesto la autoridad visigoda en toda la península ibérica, pero eso realmente no es cierto porque la cornisa Cantábrica y Vasconia se mantuvieron fuera del control de un estado.

Con el apoyo del rey de los francos el duque de la Septimania Sisenando usurpó el trono visigodo en el 633, y como su legitimidad estaba en entredicho se apresuró a convocar un concilio de Toledo, que a partir de entonces se convirtieron en el foro político del Reino para reunir el rey, los obispos y nobles más destacados y discutir asuntos de estado y temas eclesiásticos. Sisenando y sus dos sucesores tuvieron que recurrir a políticas de compromiso con la nobleza y clero debido a la fragilidad de su posición. En el 642 el viejo duque Chindasvinto dio un golpe de estado y depuso al rey anterior. Chindasvinto reprimió y persiguió a todos sus opositores, forzó exilios y ejecutó a nobles, además de confiscar sus propiedades y repartir sus bienes y mujeres entre su facción de leales.

Chindasvinto se quedó con la mejor parte del pastel para fortalecer el poder de su dinastía, y llevó a cabo la mayor purga del Reino visigodo para terminar con las luchas internas. Esto lo complementó con la compilación del Liber Iudiciorum, un código legal que fue muy influyente incluso siglos después de la caída del reino, aunque fue su hijo Recesvinto quién lo publicó en el 654. Recesvinto tuvo que comerse el marrón del odio dejado por su padre y tuvo que enfrentarse a una revuelta y a voces críticas que pedían amnistías y restituciones de propiedades. Aunque no contentó todas las demandas, no pudo mostrarse autoritario como Chindasvinto y tuvo que hacer concesiones para poder disfrutar de un reinado largo y tranquilo.

El rey Wamba sucedió a Recesvinto en el 672 y nada más empezar tuvo que enfrentarse a una peligrosa rebelión en Septimania. Tuvo éxito en reprimirla y tomó algunas medidas para limitar el poder de la aristocracia y el clero, pero quizás por eso se granjeó enemigos y fue drogado, y mientras estaba en un estado próximo a la muerte nombraron a otro rey, Ervigio. Del reinado de Ervigio y su sucesor Egica destaca la persecución feroz contra los judíos, la peste y la hambruna, y las conspiraciones. Egica asoció al trono a su hijo Witiza, que muy joven se vio gobernando solo todo un reino y de lo poco que sabemos de su reinado es que devolvió propiedades y restituyó cargos de gente perseguida por su padre.

Witiza murió a los 24 años de edad a finales del 709 o principios del 710, no se sabe si por enfermedad o asesinado, pero su sucesor Rodrigo fue considerado un usurpador por muchos. De este modo el Reino visigodo estaba dividido en el peor momento, cuando los árabes acababan de conquistar el Magreb, y apareció otro pretendiente al trono en la Septimania y Tarraconense. En el 711 las tropas bereberes de Tariq ibn Ziyad derrotaron decisivamente a los godos y mataron a Rodrigo tras la deserción de los partidarios de la familia de Witiza, y esto abrió paso a la toma de Toledo y al fin del Reino visigodo.

Conquista islámica del Reino visigodo, por Desperta Ferro
Conquista islámica del Reino visigodo, por Desperta Ferro

Tradicionalmente se achacó la caída del Reino visigodo a una decadencia política, económica e incluso moral, pero realmente fue consecuencia de una batalla decisiva en que su rey murió, de la división de sus élites, y de la conquista de su capital que hizo muy difícil poder organizar una resistencia coordinada. A algunos les sorprende la velocidad de la conquista musulmana, pero lo cierto es que es más fácil y rápido conquistar un estado y un territorio con ciudades desde donde controlar las áreas rurales que un territorio dividido en tribus y sin ciudades, como ocurrió en la Hispania prerromana o en la conquista árabe del Magreb. Los últimos reductos godos de la Septimania fueron conquistados en la década del 720, mientras que en las montañas cantábricas emergió un caudillo que fundó el Reino de Asturias, que posteriormente reclamaría ser sucesor del Reino visigodo.

Sociedad del Reino visigodo

Dejando de lado la historia política, la sociedad del Reino visigodo estaba estratificada en privilegiados por su estatus jurídico y socioeconómico, tales como aristócratas, obispos y algunos cargos públicos, y había personas libres pero no privilegiadas como pequeños propietarios de tierras, comerciantes y trabajadores urbanos. Pero si por algo se caracteriza la sociedad hispanogoda era por ser una sociedad de relaciones de patrocinio y dependencia entre los señores laicos y eclesiásticos y los siervos y esclavos. El grueso de la población estaba formado por siervos, personas jurídicamente dependientes que a diferencia de los esclavos no podían ser comprados y vendidos ni tampoco separados de la tierra en la que trabajaban.

La sociedad de la Spania visigoda no era una sociedad segregada étnicamente, sino según la condición de hombre libre o no, la riqueza, o el cargo público o eclesiástico. No era sin embargo una sociedad homogénea en términos étnicos o identitarios, porque había godos, hispanorromanos, suevos, africanos, griegos y sirios, entre otros, ni tampoco era homogénea en términos religiosos, porque había judíos y algunas herejías cristianas. En la Hispania tardoantigua las ciudades seguían teniendo un papel central, pero éstas habían entrado en declive, mientras que en el campo se abandonaron las villas romanas y surgieron poblados fortificados y aldeas como las de época medieval.

Economía, Iglesia y cultura de la Spania goda

La economía del Reino visigodo era eminentemente agraria como era propio de la época. Se explotaba la actividad económica óptima según los recursos naturales de la zona, en unas zonas la agricultura, en otras como valles y montañas la trashumancia y explotación ganadera, la pesca en la costa, o la explotación minera, aunque esta actividad fue más reducida que en la época romana. La economía visigoda era bastante autárquica, y el poco comercio que se producía era más local y comarcal que no estatal o internacional. Comparándola con el período romano, la economía del Reino visigodo era más rural y autárquica y menos especializada.

La Iglesia ganó mucho poder durante la progresiva caída del Imperio romano y los obispos se convirtieron en la élite dirigente de las ciudades. En gran medida, los militares bárbaros y los obispos se aliaron para menoscabar la autoridad civil romana, y durante el Reino visigodo los obispos intervenían en la gobernanza del reino a través de los concilios de Toledo y concilios provinciales, cuyas resoluciones tenían la misma categoría que una ley decretada por el monarca. También fue en la época visigoda cuando se ahondó en la cristianización de Spania, en especial en las zonas rurales y en el norte peninsular.

En cuanto a la cultura, hay que decir que la cultura del Reino visigodo era ante todo una cultura eclesiástica, porque las instituciones cristianas jugaban un papel crucial en preservar, transmitir y crear conocimiento. Como los hombres cultos estaban relacionados con la Iglesia, sus intereses se limitaban a temas teológicos además de gramaticales o de derecho y política. En contraste con otros reinos posromanos, el Reino visigodo destacaba por la cultura y alfabetización de sus élites laicas y eclesiásticas, y hay figuras intelectuales muy destacadas como Isidoro de Sevilla, cuyas obras fueron muy leídas en Europa durante toda la Edad Media.

Con esto termina este vídeo-resumen de la historia del Reino visigodo, si te ha gustado este vídeo no olvides de suscribirte, darle a la campanita para no perderte mis vídeos, y comenta y compártelo si te ha gustado. Y si quieres aprender en más detalle la historia del Reino visigodo, puedes ver los episodios dedicados a este período en esta lista de reproducción. ¡Gracias por escucharme!

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