En el episodio corto 5 cuento la singular historia de un enclave que no perteneció ni a España ni a Portugal hasta el 1864, el Coto Mixto.

¿Qué fue el Coto Mixto?

Hace ya unos meses me encontré por Internet una de las tantas historias curiosas de la historia de España, y hoy quiero hablarte del Coto Mixto tras haberme leído tres artículos académicos sobre el tema, de los que como siempre dejo el enlace en mi página web lahistoriaespana.com. Empecemos por lo esencial, ¿qué fue el Coto Mixto? Pues un pequeño territorio entre el sur de Orense y la comarca portuguesa de Trás-os-Montes que hasta el 1864 no pertenecía ni a España ni a Portugal.

Coto Mixto, por María Isolina Luis Torres
Coto Mixto, por María Isolina Luis Torres

Estamos hablando de unos 27 km2 de superficie formado por tres pueblos: Rubiás, Santiago y Meaus, que en el siglo XIX no tenían ni 700 habitantes. Estos pueblos gozaban de unos privilegios propios de origen medieval que sus vecinos gallegos o portugueses no tenían, así que se puede considerar el Coto Mixto como la Andorra gallega, aunque quizás este título le viene un poco grande. No te imagines el Coto Mixto como un estado con su propia policía o ejército, sino que estamos hablando de un accidente histórico, de una irregularidad que no tenía sentido que siguiera existiendo en la época de los estados-nación.

Origen e historia del Coto Mixto

Los orígenes del Coto Mixto parece que se remontan al siglo XII, con la independencia del Reino de Portugal. Galicia siguió formando parte de la corona leonesa hasta su incorporación a la Corona de Castilla, pero con esta separación de dos territorios tan unidos desde la Gallaecia romana como Portugal y Galicia los límites entre ambos eran muy difusos, como era habitual en la Edad Media. La frontera natural con el río Miño, a raia húmida como dicen en gallego, pues sí que estaba bien delimitada, pero ya en la raia seca con sus montañas y todo pues había más vaguedad, más indefinición de qué pertenecía a Portugal y qué a León y luego a Castilla y a España.

Entendiendo las limitaciones del poder monárquico medieval y que las fronteras eran mucho más difusas antes de la Edad Contemporánea, pues se puede entender el origen y el mantenimiento de la autonomía del Coto Mixto, que no era más que un pequeño territorio olvidado y lejos de cualquier centro de poder importante. Piensa que la frontera entre Galicia y Portugal no impidió la movilidad social y cultural entre ambos territorios hasta la Edad Moderna y además se superponían las fronteras monárquicas con las señoriales y eclesiásticas y esto creaba pues todo un embrollo legal como se evidencia en el caso del Coto Mixto.

Durante la Edad Media parece que fue un territorio disputado y en la Edad Moderna con la unificación de España al anexarse Portugal pues todo siguió tranquilo, no hubo conflictos ahí, hasta la guerra de Restauración portuguesa con la que Portugal volvió a ganar su independencia. Durante la guerra, los habitantes del Coto Mixto apelaron a sus privilegios para evitar servir en la campaña, o sea eran los listos equidistantes que evitaron así perder vidas en una guerra que ni les iba ni les venía. Luego en época borbónica tanto la Casa de Braganza de Portugal como el Capitán General de Galicia reconocían los privilegios del Coto Mixto, y aquí pues se ven las limitaciones de las reformas y del centralismo borbónico del siglo XVIII para eliminar los usos y privilegios medievales.

Es más, sabemos que en el siglo XVIII cada uno de los ciudadanos del Coto Mixto reconocían al rey de España o al de Portugal pero sin ser sujetos de ninguna de las dos coronas, y así te encontrabas que había casas con una inscripción con una E de España o una P de Portugal según a quién reconocieran. Más tarde, a principios del siglo XIX los invasores franceses quemaron el archivo del Coto Mixto, y por eso nuestros datos sobre este singular enclave son limitados antes de esas fechas. Durante la guerra de Independencia española, según un documento dirigido a la Junta de Armamento de Galicia el Coto Mixto se convirtió en refugio de jóvenes que no querían servir a su país para luchar contra el invasor, es decir, que por sus privilegios medievales el Coto Mixto fue un refugio de cobardes.

Los privilegios del Coto Mixto

En cuanto a los privilegios de los habitantes del Coto Mixto, destaca el de la participación política. Sus ciudadanos elegían directamente al gobernador y si había suficientes descontentos podían forzar una nueva votación para destituirlo antes de cumplirse sus 3 años de gobierno. Aun así, tampoco hay que fliparse y verlo como algo excepcional y como la república ideal como la idealizan historiadores galleguistas, porque estamos hablando de tres aldeas, y en algunos pueblos de otras partes de España y Portugal este sufragio censatario exclusivamente masculino era bien normal.

El gobernador del Coto Mixto era confirmado por el corregidor de Braganza, Portugal, hasta el año 1834, pero a nivel eclesiástico las parroquias del Coto Mixto dependían de la diócesis de Orense. Así que vemos como el Coto Mixto estaba en una situación comparable a la de Andorra por la influencia de las autoridades francesas y españolas ahí, con la diferencia que Andorra sí sobrevivió como microestado.

Y luego el Coto Mixto tenía otros privilegios como la exención del servicio militar como ya hemos visto, tenían derecho a portar armas en el Coto, había libertad total de comercio y por eso era un punto de contrabando, y más importante aún, aparte de un tributo a veces a España o a Portugal, los habitantes del Coto no tenían que pagar impuestos. Estos sí que tenían montado un buen paraíso fiscal, y encima se pusieron a cultivar tabaco, de mala calidad eso sí, pero que oye fue motivo de conflictos con España y Portugal hasta el punto de que un ejército español fue ahí a incautar excesos de plantación.

La anexión del Coto Mixto

Pero esta irregularidad histórica terminó en el siglo XIX. En el 1855 la España de Isabel II y Portugal crearon una Comisión Mixta de Límites para fijar bien las fronteras entre los dos reinos y repartirse los territorios sin una soberanía clara como el Coto Mixto o los llamados pueblos promiscuos también entre la frontera de Galicia y Portugal. Claro, el contexto histórico es el de la construcción de los estados-nación, el auge de los nacionalismos y el liberalismo, la abolición de los privilegios medievales, y de la centralización y fijación de unas fronteras muy claras.

En aquella época, y como ocurre hoy en día, no era admisible que existiera un territorio en el mundo sin estar bajo la soberanía de un estado, a diferencia de las fronteras difusas de todos los siglos precedentes como lo cuento en el episodio extra 8 El norte peninsular en época goda. Para España y Portugal esa década de entre mediados de los años 50 y 60 del siglo XIX pues fue de relativa paz interna dentro de lo convulso que fue ese siglo, y fue una época de fervor nacionalista e imperialista, como se ve en la guerra de África, la guerra Hispano-Sudamericana o la expedición franco-española a Cochinchina.

Esa paz y el desarrollo institucional y económico de ambos países permitió que pudieran centrarse en cuestiones menores como el trazar unas fronteras claras entre ambos países. En la Comisión tanto España y Portugal coincidían en ver el Coto Mixto y pueblos promiscuos como refugios de contrabandistas y malhechores protegidos por los privilegios medievales de estos pueblos, y así justificaban su partición y anexión. Así que tras años de discusión y negociaciones, se firmó el Tratado de Lisboa en 1864.

Aunque los habitantes del Coto Mixto estaban más a favor de formar parte de Portugal que de España, los portugueses renunciaron a sus pretensiones sobre el Coto y se quedaron con los llamados pueblos promiscuos. Los habitantes del Coto Mixto no mostraron resistencia alguna porque claro, qué iban a hacer, y simplemente acataron pasar a pertenecer a España, aunque el Tratado de Lisboa les daba la opción de conseguir la nacionalidad portuguesa si la preferían. Y así terminó la particular historia del Coto Mixto, como para mi debería haber ocurrido con Andorra o la colonia de Gibraltar.

Outro

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Fuentes

Cairo, Heriberto, y Paula Godinho. “El tratado de Lisboa de 1864: la demarcación de la frontera y las identificaciones nacionales” Historia y Política 30 (2013): 23-54.

Isolina Luis Torres, María. “Revisión, recompilación e adenda sobre o Couto Mixto.” ADRA Revista dos socios e socias do Museo do Pobo Galego 14 (2019): 65-80.

López Mira, Álvaro Xosé. “O Couto Mixto: Autogoberno, fronteiras e soberanías distantes” Madrygal: Revista de Estudios Gallegos 11 (2008): 35-39.

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